Mester de Juglaría


Boletín ISC - FAOT 2010 No. 074 / Enero 25, 2010

Patascurvas, Grandicorpio y Senectus realizaron un viaje desde el Medievo con destino a las calles de Álamos, en pleno siglo XXI

Durante la Europa Medieval, entre los siglos X y XIII, los juglares eran artistas de entretenimiento dotados con la habilidad de tocar diversos instrumentos al mismo tiempo que cantaban, narraban historias y leyendas.

Imagine ahora, en el siglo XXI, en una plaza pública, luego de una procesión encabezada por el sonido de una gaita, a Patascurvas, Grandicorpio y a Senectus. Ellos conforman la propuesta Mester de Juglaría, Los juglares irreverentes.

Varios años de investigación, trabajo individual y por equipo y hasta una transición del heavy metal a la música medieval, es un poco de la trayectoria de este grupo que llegó al Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado 2010, “en blanco”, tan sólo con una referencia del mismo a través del Internet.

Uno de los objetivos del grupo es contribuir a que la música medieval deje de ser algo académico, serio y solemne, rescatando con ello el sentido lúdico de juego y diversión, porque ésta no sólo hace referencia a monjes desterrados o encerrados todo el tiempo.

Vladimir Payares (Patascurvas) se sintió maravillado con Álamos, la organización del festival y la respuesta de quienes siguieron su espectáculo en tres escenarios, pese a que no interpretan un género explotado ni comercial. Él formaba parte de un grupo de rock pesado, pero ahora toca dos tipos de gaita.

Alejandro Xochopa, o Grandicorpio, le ha dedicado mucho tiempo a la música coral, a la investigación musical, así como también a la búsqueda de personas afines a su interés artístico. Él toca las percusiones, incluso ha fabricado alguno de sus tambores. También se encarga de hacer participar a los espectadores a través de bailes sencillos y divertidos.

Igor Ayala, da vida a Senectus, el fraile que da bendiciones tan originales como las de Tepito. Tiene formación de guitarrista clásico y aunque había escuchado “una buena dosis de música medieval, no pensaba en interpretarla”. Toca el laúd renacentista y la baldosa.

Durante la entrevista que se hizo en serio pero con un buen sentido del humor, a este trío de tres –como tal vez dirían en escena- les gustó tanto el Festival dedicado al doctor Alfonso Ortiz Tirado que, volteando a ver a su anfitriona, buscaban quién les dijera que se quedaran de una vez.

Comentaron que su innovador proyecto no recibe apoyo ni becas. Su trabajo es independiente, tanto así que se encargan de elaborar todo su vestuario, incluyendo los zapatos, para que les alcance a sostenerse. Patascurvas dijo que ponen tapas y pintan casas a domicilio.

También señalaron que esperan poder incorporar el trabajo que realizan en ferias y festivales, a algún concurso que les reditúe económicamente para hacer crecer su espectáculo, incluyendo el aumento de la difusión.

Así mismo, esperan que en el verano de este año se concrete un viaje a Europa, para participar en algunos festivales medievales donde no conocen a la agrupación mexicana, pero tienen el estímulo de que ellos sí tienen referencia de que en ellos sólo se propicia la interpretación, más no todo un espectáculo como el que ellos ofrecen. Este viaje sería concretamente a Portugal, España y Alemania. 

Los personajes y las personalidades que interpretan son:

Grandicorpio: un tipo tragón y dormilón, desinhibido pero con mala suerte para las mujeres, aunque trate de conquistarlas a todas. Nadie lo pela, “por eso es el amargado del grupo”.

Senectus –viejo en latín-: presume de tener una relación muy importante con su fraile, “cabeza de los Carmelitas”, pero como fue secuestrado por los piratas no pudo cumplir su encomienda. “Es un viejito tranza, le gusta jugar a los dados, las muchachas jóvenes y el vino. Es un tránsfuga del rosario”.

Patascurvas también conocido como Nicolau De Compostela: es hijo de un  juglar alemán y una mujer española; es el mujeriego del grupo y le encanta el vino.