La alegría de la danza barroca en el aliento de Ad Libitum

Hermosillo, Sonora, México, 30 de enero de 2009.- Diálogo de alientos, contrapuntos y politonías; picaresca del viento, coqueteo del aire al pasar por el oboe, el corno, el fagot, la flauta y el clarinete; una fuente cristalina de soplidos que llegan a través del tiempo: era música barroca y el ensamble de alientos de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes (OSSLA) Ad Libitum.

El pasado jueves 29 de enero, el 25 FAOT Internacional, sede Hermosillo, recibió a los seis músicos que conforman la agrupación con un lleno en el Teatro de la Ciudad y un público educado para los desafíos del periodo musical innovador de la historia.

Ad Libitum presentó en el Teatro de la Ciudad de la Casa de la Cultura de Sonora, un programa con el que nos introdujeron en la alegría cortesana de los palacios del seiscientos y setecientos; un repertorio alegre, divertido, lleno de sutilezas y retruécanos que los ejecutantes resolvían con harto oficio y entrega.

Desde la Baroque Suite, de diferentes compositores de la época, como Händel y Bach, hasta la Danza de Mediodía de nuestro Arturo Márquez, el programa se basó principalmente en los livianos bailes palaciegos, en los que florecían el arte del flirteo y la elegancia del minué.

Y el modoso foro de la Casa de la Cultura, por momentos, recuperó los ecos de los grandes salones barrocos y la frivolidad de una música destinada no a la razón, sino a los sentimientos.

Ad Libitum, ensamble de alientos, forma parte de un programa de la sinfónica de Sinaloa que tiene como objetivo popularizar la música culta.

Los fines de semana de los meses de febrero y marzo, la orquesta se divide en grupos que recorren los 18 municipios de Sinaloa para ofrecer, en total, 54 conciertos de música de cámara.

Esta labor de difusión de la música clásica ha significado para la OSSLA un gratificante trabajo que se ha visto recompensado con numerosos reconocimientos nacionales, como el de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música.

En el caso de Ad Libitum, la formación de públicos se aúna a una calidad interpretativa y un compromiso profesional que en el FAOT fueron recompensados con un largo aplauso por parte del público.

A pesar de vivir en Culiacán, los músicos integrantes del ensamble de alientos son originarios de diferentes países: Antonio Dubatovka, flautista argentino; Noemí Rivera, fagotista puertorriqueña; de la República Checa, al oboe, Plamen Petkov, además de los estadunidenses Jason Hatings y Erin Bueno de Mesquita, al clarinete y corno francés, respectivamente.

En el recital destacó la ejecución de la Kleine Kammermusik, de Paul Hindemith, un compositor alemán de principios del siglo pasado; esta obra de música de cámara, para instrumentos de viento, corresponde a una etapa en la que el autor experimentó con el contrapunto barroco y el legado de Bach.

Para cerrar el concierto, Ad Libitum no pudo encontrar mejor momento para homenajear al músico alamense Arturo Márquez, ejecutando su Danza de Medidodía, una composición para quinteto de viento vigoroso y lleno de un envolvente calor mediterráneo.

El ensamble sinaloense ya se había presentado el martes 27 de enero en el Templo de la Purísima Concepción, de Álamos, en el marco del FAOT, que este año tiene como entidad invitada precisamente a Sinaloa.

Jueves 21 de 2010