Noche de gala/David Lomelí y Anthony Manoli
24 FAOT 08
Primera entrega
Álamos, Sonora, 19 de enero 2008 (ISC).- Después de los discursos y el ceremonial de rigor, dio inicio la noche del viernes 18 la vigésimo cuarta edición del Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado en la ciudad de Álamos. Si bien el FAOT ofrece de manera paralela un buen número de actividades artísticas en otros rubros, su vertiente principal es, evidentemente, la música vocal, y de acuerdo con ello, la primera noche de gala estuvo dedicada al recital ofrecido por el tenor mexicano David Lomelí, acompañado por el pianista Anthony Manoli. Un primer punto a destacar de este recital (que resultó muy satisfactorio en su resultado general) es que, más allá de la famosa aria Una furtiva lagrima de la ópera El elíxir de amor de Gaetano Donizetti, el programa propuesto por Lomelí transitó por regiones menos conocidas y menos complacientes que lo usual, cosa que sin duda se le agradece. En la primera parte del recital, dedicada primordialmente al bel canto y otras expresiones análogas, David Lomelí se mostró como un cantante bien entrenado, en dominio del estilo y con una voz rica en matices. Desde el punto de vista del repertorio, resultó aún más interesante la segunda parte del programa, en la que Lomelí propuso obras de Falla, Liszt y Massenet.
Aquí, además de reafirmar la calidad de su voz (que tiene una sólida proyección y una buena variedad de colores), Lomelí demostró otras cualidades, como por ejemplo un registro grave (a veces soslayado por los tenores) bien colocado y bien sostenido. En las Siete canciones populares de Manuel de Falla, el tenor se dejó llevar por el espíritu gitano de las piezas, ofreciendo un estilo diverso al estrictamente operístico y con una muy buen cuidada dicción de los textos en castellano, cosa que por cierto también logró en las canciones cantadas en otros idiomas. Muy bien superadas, asimismo, las dificultades técnicas del Primer soneto del Petrarca, de Franz Liszt y, para concluir, una exigente aria de la ópera El Cid de Jules Massenet, en la que Lomelí demostró, aun dentro de las limitaciones del formato del recital, que puede ser un buen actor en las tablas operísticas, a lo que le ayuda una presencia escénica que permite imaginarlo muy bien en los principales papeles de tenor del gran repertorio. Como detalle interesante y bienvenido, Lomelí invitó a la mitad del recital a dos colegas suyos que están de visita en el FAOT, y que con un par de intervenciones también de buena calidad, enriquecieron el repertorio y la variedad de la velada. Con este recital se demostró que el medio musical mexicano sigue produciendo buenos tenores, cantantes de exportación destinados a interesantes carreras internacionales, y David Lomelí, ganador del Concurso Operalia 2006, es sin duda uno de ellos.



















