Álamos: sonidos afables

Carlos Sánchez

Ruidos matinales desde el gorjeo de los gallos. Así despierta Álamos. Después de una noche para el insomnio producto de la emoción. Porque ayer fue víspera del inicio del Festival Internacional Alfonso Ortiz Tirado.

Hoy es la fiesta y postergarse hacia los días venideros. Y si ayer en palacio municipal los alamenses desde el balcón pudieron apreciar con ahínco el ensayo general de la Orquesta Filarmónica de Sonora (en la batuta de Enrique Patrón de Rueda), así mismo el ensayo del ballet Chepina Guerra, y el coro de Guillermo Sarabia, hoy que es viernes cortar el listón e inaugurar el desfile hacia las emociones desde las propuestas musicales en diversos géneros y lo que se improvise allá en la calle, porque sentir también es expresar. Y el festival lo hacemos todos, quienes ejercen el arte, quienes disfrutan de él.

Álamos en su pulso cotidiano tiene la gracia artística desde su arquitectura y hasta la mirada de quienes conforman esta ciudad. Tiene el motivo musical mayor del estado de Sonora porque en su historia se inscribe el natalicio de Alfonso Ortiz Tirado, ejecutante del canto, filántropo doctor para repartir la fraternidad.

Por eso celebramos los sonorenses, por eso, igual que don Arnoldo Hurtado, quien comparte lo que cocina en el mercado municipal, y dice que está puesto y presto para la fiesta, nosotros igual estamos listos para recibir y dar la felicidad: consecuencia de las calles, los diversos foros, los sonidos afables como un llamado a la purificación del sentimiento.