Esta, esa, aquella


Exposición que aborda distintas disciplinas dentro de las artes visuales como dibujo, pintura, escultura e instalación.

Alejandra Avilés Duarte
Ciudad Obregón, Sonora, México, 1989. Estudia Licenciatura de Artes en la Universidad de Sonora. Para complementar sus estudios ha sido alumna de Gustavo Quiroz, Othón Téllez, Gilberto Chen, Rogelio Cuellar, Ricardo Rendón, entre otros. Ha participado en varias exposiciones colectivas, y una individual.

Marisol Chacón Gutiérrez (Macongu)
Navojoa, Sonora, México, 1987. Estudia Licenciatura de Artes en la Universidad de Sonora. Ha tomando cursos y talleres con reconocidos maestros entre los que destacan Gustavo Quiroz y Alan Villa. Colaboró en la realización de tres murales en Bahía de Kino, Sonora. Ha participado en .

Rosa María Serrano Palomino
México, Distrito Federal, 1986. Estudia Licenciatura de Artes en la Universidad de Sonora. Ha tomando cursos y talleres con reconocidos maestros entre los que destacan Yutzil Cruz, Vincent P. Rascón, Othón Téllez, Gustavo Quiroz y Alberto García. Ha participado en más de diez exposiciones colectivas dentro del Estado y es miembro fundador del Colectivo 0.

 

Estética de la reconstrucción

No hay ideas sino en las cosas.
William Carlos Williams


Las cosas están quietas, impasibles, dispuestas a ser exploradas, presentadas como esqueletos, como la prehistoria del instante en que el espectador las mira. Así lo han dispuesto Rosa María Serrano, Marisol Chacón y Alejandra Avilés en esta exhibición al presentar un fósil de sus obsesiones en cada instalación.
La pintura y el dibujo son herramientas para transformar la pieza en algo que recuerda al objeto pero que no lo es más. En esta ocasión la plástica sirve para borrar un mapa que seguimos con la intuición del desastre. Transitamos por él como por un escenario donde la vida es una crónica deshabitada, en la que lo peor, ya ha sucedido.
Las cosas se estropean en pasado, y lo que queda: los vidrios rotos, la persiana vieja; sólo son indicios, sobras del contexto, en este caso reciclables para el espectador, que las utiliza como andamiaje para construir dentro de si una nueva proyección de la obra: la reconstrucción.
Los adjetivos demostrativos esta, esa y aquella, se emplean para indicar la distancia relativa entre dos o más objetos. Esta distancia revela la autonomía que tiene un colchón de una rama, un vaso de un reloj. Entonces, podría pensarse que al abrir esa separación los objetos se liberen de su contexto, del uso que se les da y que, si se aíslan o intervienen esta, esa y aquella cosa, quizá pierdan hasta el nombre.
No hay ideas sino en las cosas, por lo tanto, caminar entre las piezas no requiere retórica. La limpieza con la que se expone el desastre es inquietante. Sí. La pulcritud con la que se presenta la coraza del cuerpo o la inutilidad de una persiana que no revela exterior, también lo es. Sin embargo, todo parece estar en su lugar, ligeramente distinto de como recordamos que era. La metáfora, si es que la hay, está inmersa en el medio.
No es necesario desgastarse buscando un significado, por lo menos no aquí, no a primera vista, sino observar de qué está hecha la pieza y cómo está hecha, para cifrar los resultados de nuestra propia exploración y revivir, sin eludir la distancia que separa al espectador del creador, el instante en que se concibió la pieza, porque, lo que aquí se presenta, es el resultado de la observación de la vida: de mirar hacia enfrente, que es la muerte, y mirar más allá, que es de nuevo la vida. Quedan las piezas como adjetivos. Demostrativas, desnudas, aisladas.


Venecia López
Artista Visual